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Los políticos y su “corte”
Me doy cuenta que para muchos de mis colegas congresistas resulta indispensable caminar acompañado de una pequeña “corte” de seguidores. No solo al llegar y salir del Congreso, sino inclusive dentro del edificio.
Se ve así pasar al congresista y dos pasos atrás a uno, dos, y a veces tres de sus asistentes, colaboradores, secretarios (a) asesores, chofer, guardaespaldas o sabe dios que/
Me parece percibir que en la mente del “jefe” esta el concepto de que cuanto más gente lo siga en ese desfile, mayor será su importancia.
Es verdad que a veces cumplen alguna labor “trascendental”: cargar el maletín, llevar el celular, abrir el paso (o cerrarlo) pero sobre todo mantener un rostro mas bien adusto y preocupado, como quien pensara que esta desempeñando las mas altas responsabilidades del Estado
Lo peor de todo es que las demás personas que no son congresistas o que van por la calle, se dejan impresionar por tal exhibicionismo y sienten que efectivamente el personaje debe ser alguien superior de tal modo que le darán su respeto, sus tímidas miradas y si es posible hasta aventurarán un saludo que los acerque al poderoso y por tanto compartir aunque sea por unos segundos esa absurda y banal exageración.
Septiembre 1998
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