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Preocúpate......
Cuando en las reuniones la gente se arremoline alrededor tuyo y ponga cara de interés (aunque que quizás no lo tenga) y te escuche atentamente cualquier banalidad.
Cuando tus observaciones, anotaciones y comentarios merezcan aquiescencia anticipada y normalmente no se discuta lo que dices.
Cuando tus chistes y bromas caigan siempre “bien” generen sonrisas de dientes en blanco.
Cuando tus tardanzas sean siempre disculpadas amablemente por gente a la que le has desarreglado sus horarios.
Cuando en función oficial, al ir caminando, la gente te va sumisamente abriendo el paso no obstante que hay bastante sitio para pasar.
Cuando ninguno de los que te rodean te corrija, te llama la atención o simplemente te “cuadre” como corresponde.
Porque cuando todo esto ocurra querrá decir que ha llegado al punto donde perdiste contacto con la realidad y corres peligro de vivir fuera de ella.
Sin darte cuenta empezarás a pensar que lo normal es que tu tengas la razón y muy raro que la tengan los demás.
Que el error es patrimonio de los otros. Que eres irreemplazable porque nadie haría las cosas mejor que tu.
Entonces es ese momento ya te malograste.
Precisamente por ello toma nota de las señales de alarma, y atiendelas, amigo, oportunamente.
Marzo, 2001
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